La belleza del lugar, enteramente asomado al mar, alejado y al mismo tiempo de facil acceso y el amor por la propia tierra han devuelto nueva vitalidad alla vieja comarca, restaurando con pasión y atención todos los particulares. En la recuperación de las viejas haciendas han sido usadas técnicas y materiales de un tiempo, en manera de valorizar y subrayar la magia y el calor originarios, garantizando un moderno confort en los servicios.
El restaurante y la buena cocina
Antiguamente depostio de herramientas, hoy es un rincón intimo y acogedor. Las viejas tejas, los antiguos tirnates de madera, el hogar en ladrillos, los viejos utnesilios de campo sobre las paredes vuelven magica y familiar la atmósfera. La pasion por el buen comer, la genuinidad de los propios productos y la cuidadosa preparación de sabrosas recetas hacen de nuestra cocina una cita golosa a la cual no se puede recunciar.
…Vida al aire libre
La capacidad de la empresa y la amplitud de ofertas permiten al huésped de pasar bellisimos días en el agriturismo sin aburrirse: la piscina entre los olivos asomada al mar, el amplio solarium y la mesa de ajedrez bajo la glorieta, el romántico paseo al viejo algibe, la cancha de bochas, el ping pong, el metegol, los juegos infantiles y una hermosa taberna con pequeña biblioteca. La plaza “LE MACINE”, corazón vivo y palpitante de la hacienda, nos reunimos para cenar bajo el cielo estrellado del campo, nos hechisamos delante del crujir del horno a leña y del mirador y también donde nuestra mirada intimamente se abre a la majestuosidad de las montañas y al azul infinito del mar para perderse después en el placer de una lectura silenziosa a la sombra del pequeño bosque